Pleito, definición y tipos

La Real Academia Española (RAE), le atribuye a este término el significado de “contienda, disputa, litigio judicial entre partes”.

Es por esta razón que cuando se habla de pleito, se hace referencia al acto donde se desarrolla un juicio y la totalidad de ese proceso. Es decir, desde el momento que se originó el problema o altercado que dio paso al procedimiento judicial hasta la resolución del mismo.

Por lo tanto, desde el punto de vista jurídico, un pleito es una disputa entre dos partes (personas físicas o jurídicas) que es sometida a la decisión de un juez, que en este caso funge como una figura imparcial y que ambas partes deben acatar.

La finalidad  de abordar dicho conflicto mediante la intervención de un juez es, lograr resolver el conflicto de conformidad al derecho.

Tipos de pleito jurídico

Es importante tener presente que no todos los conflictos o pleitos tienen el mismo origen, razón por la cual es determinante conocer la causa del enfrentamiento para poder llevar a cabo el proceso judicial de manera satisfactoria.

mas vale un mal arreglo que un buen pleito

En este sentido, se conocen dos tipos de pleito jurídico:

  1. Pleito civil: se denomina pleito civil a la contienda judicial entre las partes, donde se lleva a cabo el litigio sobre una cosa o posesión de un bien, hacienda, cuestiones de familia, herencia o sucesiones.
  2. Pleito criminal: se refiere a los procesos legales que desencadenan en procedimientos penales.

Procesos en disputas legales

  • Proceso declarativo. Tiene por objeto la declaración de la existencia de un derecho o relación jurídica.
  • Proceso ejecutivo. Su finalidad es dar cumplimiento a lo pautado.
  • Proceso cautelar. Tiene por objeto garantizar el derecho a que se lleve a cabo la solución al conflicto.

En este particular, dependiendo de las características del conflicto, se llevará a cabo un proceso penal, administrativo, laboral, civil o constitucional.

¿Qué pasos hay que dar en un pleito legal?

Desde el punto de vista estructural, para llevar a cabo un pleito legal, es necesario cumplir con las siguientes fases:

  • Fase de alegaciones: es la fase en la cual se da a conocer al juez el conflicto, la pretensión que se desea y los hechos que la sustentan. En esta fase se encuentra la demanda.
  • Fase de prueba: se refiere a la parte del proceso necesaria, para establecer una solución idónea al conflicto. En esta fase el juez descubre la veracidad de los hechos mediante la consolidación de las pruebas.
  • Fase de conclusiones y de sentencia: en esta etapa el juez establece soluciones a través de resolución judicial al conflicto presentado.
  • Fase de recursos: se refiere a la impugnación de la solución planteada por el juez, por una de las partes que esté en desacuerdo con la misma mediante los recursos pertinentes. 

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